Para nadie es un secreto que la etiqueta social, entendida como el ceremonial de usos, costumbres y estilos que se debe respetar en ciertos ámbitos, ha venido cambiando de manera dramática a medida que la sociedad en sí evoluciona.

Así, con el tiempo, el comportamiento social que generalmente observa ciertas normas y reglas convencionales -cómo vestirse, presentarse, hablar, agradecer, etc.- ha incurrido en cambios sociales y culturales cuyo resultado evidente es la transformación de la postura de las personas frente a algunas formas de conducta.

La gente ya no se expresa como antes. No se interrelaciona como antes, pues las reglas de cortesía han cambiado. Tampoco se viste como antes, pues muchas tendencias de moda han venido conquistando el gusto de las personas y hora se prefiere lo casual: simple y descomplicado para vestir, de tal suerte que hoy predominan las prendas denominadas «sport».

De hecho, ya los hombres no van de traje y corbata a ciertas ocasiones solemnes y las damas no usan el sastre convencional de dos piezas. El bluyín se entronizó en nuestra sociedad como la prenda ideal para vestirnos casi en cualquier ocasión.

Sin embargo, es oportuno insistir en que aún hoy debemos observar ciertas reglas de cortesía y etiqueta en determinadas ocasiones, cuyo ceremonial así lo amerite, por lo profundo y sensible que pueda significar el momento que experimentan algunas personas.

Un funeral puede proporcionar a la familia y allegados de la persona fallecida la oportunidad de expresar su amor, dolor y aprecio, y afrontar de una manera digna la crisis que se produce con esa pérdida. Saber, entonces, comportarse en esta situación es una señal de respeto hacia las personas que están pasando por un momento difícil, al igual que una señal de afecto hacia el fallecido.

Etiqueta funeraria

Por lo general, identificamos los cuatro momentos más sensibles durante los cuales debemos asumir las normas de etiqueta para los velatorios y funerales:

1.- Cuando en calidad de familiar, cercano o no; amigo o simplemente conocido -compañero de trabajo, cliente, o ligado por alguna profesión o actividad comercial- nos enteramos de la muerte de una persona.

2.- Durante el velorio

3.- Durante las exequias (en la ceremonia religiosa en la iglesia y, posteriormente, durante la exhumación en el parque cementerio)

4.- En los días posteriores a las exequias.

Importancia

En consideración a que las personas más allegadas a una persona fallecida atraviesan momentos muy difíciles por el dolor de la pérdida, debemos asumir su estado de sensibilidad frente a todo lo que ocurra durante los días en que deban transcurrir los actos de velación, exequias y posterior exhumación del cuerpo.

Ante una situación de duelo como esta, es importante saber cómo habremos de comportarnos durante el acompañamiento que hagamos a sus familiares y demás allegados.

Como norma general, debemos actuar con mucha delicadeza y sutileza.

Es importante, también, comprender que podemos estar frente a dos formas de dar el último adiós a esa persona: es posible asistir a su velorio, entierro o acompañar a sus familiares a depositar sus cenizas con una actitud compungida y abatidos.O, por el contrario lo podemos hacer asistiendo a celebrar la vida, situación que sucede cuando una persona mayor ha tenido una vida larga y ha partido para descansar.